¿Hay alguien que lo explique?
Soy enfermo de sida. En reciente Consejo de Ministros se ha aprobado que seamos enfermos crónicos. Curioso, que una evidencia médica se tenga que ratificar en, una reunión política.Esto supondrá, además de una justa equiparación, un importante alivio para enfermos que aún tenemos que pagar el 40% del valor de los numerosos medicamentos que necesitamos para tratar y prevenir las enfermedades oportunistas. Por ejemplo, siete comprimidos de Diflucan, que se necesitan para combatir la candidiasis, cuestan más de 8.000 pesetas.
No voy a discutir ahora el sistema de patentes que disfrutan los laboratorios farmacéuticos que al eliminar la competencia les permite especular con el valor de sustancias que pueden ser indispensables para la vida de las personas. Actualmente, el tratamiento antiHIV habitual es el AZT, que suele ser eficaz muy poco tiempo. En los últimos años se ha ensayado, en combinación con AZT, un nuevo producto, el 3TC, obteniéndose los mejores resultados conocidos (la recuperación del índice de linfocitos T4 no se detiene).
Sin embargo, esto no se difunde. Nuestro periodismo científico es superficial y sensacionalista; las asociaciones de apoyo a enfermos no deben de contar con fuentes de información que los mantengan al tanto de los últimos progresos. Las instituciones, simplemente, pasan del tema.
Mientras tanto y desde hace meses, el 3TC, cuya patente es de laboratorios Glaxo, tiene bloqueada su distribución en España. ¿Los motivos? Desconocidos. Quizá Gobierno y farmacéuticos no se ponen de acuerdo en el precio.
Para muchos de nosotros este retraso puede suponer la diferencia entre la vida y la muerte. ¿Hay alguien en el Ministerio de Sanidad, o cualquier otro organismo, que pueda explicar por qué se produce esta situación? Se lo agradecería.-
El SIDA en el mundo
El número de casos de SIDA en el mundo asciende a 215.144 desde que comenzó la epidemia, según han notificado a la Organización Mundial de la Salud sus 152 países miembros. España cuenta, sin haber notificado nuevos casos, con 3.965. Estados Unidos, con 117.781 enfermos, es el país más afectado oficialmente del mundo. La Food and Drug Administration (FDA) de los EE UU aprobó el uso de una nueva droga para combatir dos importantes infecciones relacionadas con el SIDA. El fluconazol fue aprobado para combatir la meningitis por criptococos y, la candidiasis.
El sida infecta ya al 20% de la población de cinco países
'No hay paralelo en la historia moderna. Hemos ido de una situación mala a una peor y aún no hemos alcanzado el punto álgido en términos de enfermedad, mortalidad, pérdidas humanas y sufrimientos', dice Joseph Chamie, director de la División de Población del Fondo de Población de la ONU (FNUAP), que presentó el informe con las últimas estadísticas en los 45 países más afectados el pasado jueves.
El país más golpeado es Botsuana, cuya población muere, por el sida, un promedio de 23 años antes de la edad previsible si no existiera la enfermedad: los botsuanos viven una media de 44 años, en vez de los 68 que podían esperar. También han perdido al menos 17 años de esperanza de vida Kenia, Lesotho, Namibia, Suráfrica, Suazilandia, Zambia y Zimbabue. Además de esos países con el 20% de infectados, otros cinco sobrepasan ya los dos millones de contagiados: India, Etiopía, Kenia, Nigeria y Suráfrica.
La Asamblea General de la ONU debatirá cómo poner en marcha el fondo internacional contra el sida que solicitó el secretario general de la organización, Kofi Annan, en la cumbre de jefes de Estado de África celebrada en Abuja (Nigeria) el pasado abril. Annan cifró en unos dos billones de pesetas la aportación internacional necesaria para combatir la enfermedad, especialmente para prevención y para evitar la transmisión de madre a hijo.
Los más pobres Esta semana la multinacional farmacéutica estadounidense Pzifer anunció que regalará fluconazol -un medicamento contra la meningitis criptocócica, enfermedad asociada al sida- a los 50 países más pobres (los PMA o menos avanzados) que tengan más del 1% de la población con sida. Es una iniciativa más en la línea emprendida por la industria hacia el abaratamiento o el acceso de las poblaciones más pobres a los fármacos básicos, tras la derrota que supuso en abril para las multinacionales tener que retirar la demanda contra Suráfrica por la ley que permite fabricar o importar genéricos, mucho más baratos que los medicamentos convencionales cuyas patentes posee la industria.
'La iniciativa de Pzifer, como otras, es digna de saludo', dice Carmen Pérez Casas, experta en temas de sida de Médicos Sin Fronteras (MSF), 'pero las donaciones no son la solución a largo plazo, porque no se pueden donar todos los fármacos necesarios. Un problema añadido es que no siempre los países más afectados coinciden con el grupo de los 50 más pobres. Por ejemplo, a nosotros nos preocupa que en Kenia, con un 8% de la población infectada, precisamente Pfizer tenga la patente del fluconazol, y Kenia no está entre los países más pobres: por tanto, un enfermo se ve obligado allí a adquirir de por vida el fármaco al precio de unas 1.200 pesetas por cápsula diaria, que es prohibitivo. El genérico costaría unas 20 pesetas'.
De los cinco países con más del 20% de infectados, sólo Lesotho y Zambia están en el grupo de los 50 más pobres. Y, entre los cinco con más de dos millones de contagios, sólo Etiopía pertenece a esa categoría.
El sida supone además la ruina económica, porque machaca a la población en edad laboral y deja una estela total de desamparo: hay más de 900.000 huérfanos del sida en Etiopía, Nigeria y Uganda. El único país de los no punteros económicamente que ha desarrollado un programa de tratamiento sistemático contra el sida es Brasil, que ha logrado reducir la mortalidad por sida a la mitad gracias a un programa gratuito de atención con antirretrovirales en los hospitales públicos.
Mientras tanto, en África -con una población de 800 millones- sólo 10.000 enfermos han recibido antirretrovirales, carísimos en el mercado local. Según expertos sanitarios, la mayoría de los sistemas africanos de salud gastan menos de 20.000 pesetas al año por enfermo; Noruega, 425.000 pesetas. La ONU hace hincapié en la prevención como medida indispensable. Pero los expertos alertan de que ese ideal está aún muy lejos.