DSM-Deretil invierte 6.000 millones en dos plantas químicas en Villaricos

La empresa DSM-Deretil, considerada como la primera compañía en producción de antibióticos, inauguró ayer dos nuevas plantas en su centro de producción de Villaricos (Almería). El consejero de Trabajo e Industria, Guillermo Gutiérrez, acudió al acto en representación de la Junta, que ha aportado 620 millones para unas obras que han supuesto una inversión de 5.500 millones. A este dinero hay que sumar los 500 millones que DSM-Deretil ha gastado en la mejora de infraestructuras en Villaricos.

La planta Pirineo, una de las inauguradas ayer, producirá alfa parahidroxi fenilglicina, un aminoácido que se emplea en la fabricación de amoxicilina, uno de los antibióticos más extendidos actualmente. La segunda planta está destinada a la depuración biológica de todos los residuos que se generan en la producción de DSM Deretil, antes de su vertido al mar. Estas dos nuevas plantas han supuesto un incremento de 35 personas en la plantilla de Villaricos. Simon de Bree también anunció también ayer que la planta que tenían en Ginebra la han cerrado por falta de rendimiento, con lo cual toda esa producción queda concentrada en Villaricos. El consejero de Trabajo e Industria destacó ayer la importancia de estas dos nuevas plantas para el desarrollo de Andalucía y destacó que, aunque la comunidad ha arrastrado en años anteriores una deficiencia en temas de Investigación y Desarrollo, "en este momento empezamos a dar lecciones al mundo en algunas cosas y una de ellas es ésta, el desarrollo en productos antibióticos". DSM Deretil cuenta con una plantilla de más de 700 personas, de las que 278 trabajan en Villaricos.

El latido de la calle

Ahora lo llaman difusión viral, pero equivale a la vieja progresión geométrica del boca a boca. Y a los chicos de La Maravillosa Orquesta del Alcohol les funciona: en cuestión de meses han logrado colarse en muchas conversaciones. Les asiste un nombre dudoso pero llamativo, un logotipo ocurrente (un esqueleto acordeonista) y hasta un código textil: en otros quedaría ridículo, pero siete chavales jóvenes pueden lucir brazos y tatús con sus camisetas blancas de tirantes. Postureo, aducirán los cínicos. Un puñado de ocurrencias distintivas, matizaremos aquí. La mayor de todas ellas, decantarse por un sonido folclórico pero callejero, entre campestre y canalla, que los hace reconocibles al instante. Y eso constituye un activo estupendo para estos burgaleses.

Resultaba estimulante ver el cartel de “No hay entradas” en El Sol para echarle el ojo a un grupo novel. Y más aún comprobar cómo los temas de arranque, los poderosos Hijos de Johnny Cash y Vasos vacíos, eran coreados con fervor por la parroquia. La peculiar alineación instrumental (banjo, acordeón, saxo, mandolina) ha disparado las comparaciones con Mumford & Sons, una referencia muy evidente en 1932 pero que aún les queda un poco grande. En realidad, puede que anden más cerca de The Pogues o The Waterboys, dos bandas más apegadas a ese latido de la calle que los chavales de Burgos reivindican con absoluto desparpajo.

Huckleberry Finn, con una energía casi springsteeniana, representa uno de sus mejores hallazgos, igual que su versión de 59’ sound (The Gaslight Anthem). Pero, en general, La MODA ha ganado muchos enteros pasándose del inglés al castellano. Seguro que a David Ruiz no se le habría ocurrido en una segunda lengua un título como Amoxicilina, muy probable alusión a esa garganta rasposa que le habrá acarreado muchas malas noches pero hoy le reporta personalidad.

A unos tipos de 23 a 27 años aún les faltan matices y, sobre todo, versatilidad. Las intenciones son mejores que la resolución. Pero su vitalidad resulta arrolladora. Reconfortante. Y eso cuenta mucho. “Le dedicamos nuestra música a quienes lleven una mierda de año”, anotó Ruiz. Loable: la empatía también puede crecer exponencialmente.

Plan de la Sanidad vasca para ahorrar entre 750 y mil millones de pesetas al año en medicamentos

El departamento de Sanidad del País Vasco quiere evitar que pacientes, médicos y farmacéuticos se vuelvan locos ante la diversidad de marcas que ofertan un mismo medicamento bajo multitud de nombres y un amplio abanico de precios. A partir del próximo fin de semana, los médicos podrán prescribir simplemente el principio activo -el ingrediente- del fármaco. El farmacéutico le venderá entonces al paciente uno de los productos en el mercado que, según Sanidad, ofrece una buena relación calidad-precio. Los farmacéuticos calculan que con esta medida se ahorrarán entre 750 y mil millones de pesetas de los 5.000 que actualmente se gastan en estos medicamentos.El acuerdo alcanzado por Osakidetza con los colegios de médicos y farmacéuticos de la Comunidad Autónoma Vasca incluye ocho remedios muy utilizados, desde antibióticos hasta antiinflamatorios.

El consejero lñaki Azkuna presentó ayer en Bilbao este plan con el que, dijo, los pacientes ahorrarán dinero. Aunque Azkuna eludió precisar cifras, el presidente del Colegio de Farmacéuticos de Vizcaya, Iñaki Linaza, afirmó que el ahorro según, su estimación teórica, será de entre el 15% y el 20%.

El resultado final depende de la diposición de los médicos a no recetar marcas sino principios activos. Un programa similar puesto en marcha el año pasado en Valencia fracasó porque no contaba con el visto bueno de los facultativos.

Azkuna dejó claro que ante el impresionante crecimiento del arsenal terapéutico", bajo una infinidad de marcas, la tarea de los médicos y farmacéuticos se ha complicado de manera innecesaria.

Los ocho principios activos, elegidos para este programa y que están a la venta en 25 presentaciones, son: Amoxicilina -antibiótico-; Calcitonina -fija el calcio-; Captopril -contra la hipertensión-; Ciprofloxacino -antibiótico-; Diclofenaco _antiinflamatorio y calmante-; Enalaprilo-contrala hipertensión-; Nimodipino -vasodilatador de arterias-, e Orneprazol -antiulceroso.

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El abuso de los antibióticos crea superbacterias - En la segunda mitad del siglo XX la ciencia logró adelantar a las bacterias. El desarrollo de antibióticos fue más rápido que la capacidad de los microorganismos para mutar y sortear la embestida. Pero eso está cambiando rápidamente, en gran parte por el abuso y el consumo irresponsable de estas medicinas, tanto en humanos como en animales. Entre 2007 y 2011, la resistencia combinada de dos bacterias que son causa común de infecciones urinarias y respiratorias (la Klebsiella pneumoniae y la Escherichia coli) a varias familias de antibióticos ha crecido “de forma significativa” en un tercio de los países de la UE, alerta el Centro Europeo para la Prevención y el Control de Enfermedades (ECDC). Algunas de esas bacterias se están volviendo cada vez más resistentes a los antibióticos más potentes, la última línea de defensa contra la infección.